Amor propio real: alinear lo que sientes, piensas y haces | Psicólogo Alan Guarneros

¿Te ha pasado que sientes una cosa, piensas otra y terminas haciendo algo completamente diferente?

¿Que sonríes cuando por dentro algo aprieta? ¿Que dices que sí cuando todo en ti quería decir que no? ¿Que actúas desde el miedo mientras te convences de que es desde la razón?

Si alguna vez terminaste un día sintiéndote extraño de ti mismo sin saber bien por qué — eso que sientes tiene nombre. Y tiene una salida.

Recuerdo a alguien que llegó a consulta diciéndome que no entendía por qué se sentía tan vacío. Tenía trabajo, tenía pareja, tenía planes. «Todo está bien en papel», dijo. «Pero yo no estoy bien.»

Cuando empezamos a explorar juntos, fue apareciendo algo interesante: había una distancia enorme entre lo que sentía por dentro y lo que hacía afuera. Tomaba decisiones que su mente justificaba perfectamente, pero que su cuerpo rechazaba con señales que él había aprendido a ignorar. Un nudo en el estómago. Un cansancio que llegaba justo antes de ciertas conversaciones. Una ligera náusea cuando se miraba al espejo después de ciertos días.

El cuerpo no miente. Nunca ha aprendido a hacerlo.

En Gestalt entendemos que el YO opera en tres niveles simultáneamente. La consciencia interna — lo que se siente desde adentro, en el cuerpo, en las emociones más primarias. La consciencia externa — lo que mostramos, lo que hacemos, cómo nos relacionamos con el mundo. Y entre las dos, la consciencia media — el pensamiento, el lenguaje, la interpretación.

El amor propio no es un sentimiento que llega solo. Es el resultado de alinear esos tres niveles. De que lo que sientes, lo que piensas y lo que haces apunten hacia el mismo lugar.

Cuando hay desalineación — cuando actúas en contra de lo que sientes, o te convences de pensar algo que el cuerpo ya descartó — aparece ese vacío que no se llena con logros ni con distracciones. Porque no es un vacío de cosas. Es un vacío de coherencia contigo mismo.

La quietud de la que habla el amor propio no es pasividad. Es la paz que aparece cuando dejas de estar en guerra con tu propio interior. Cuando lo que haces en el mundo refleja lo que vive en ti — no lo que aprendiste que debías mostrar.

Eso requiere práctica. Requiere escucha. Requiere estar dispuesto a incomodarte un poco antes de encontrar esa calma.

@psicologo_alan.guarneros

El ruido en tu cabeza suele ser el eco de una batalla entre lo que piensas y lo que realmente sientes. Esta semana, no intentes callar la mente; solo observa dónde se fractura tu congruencia. #RuidoMental #Incongruencia #DarseCuenta

♬ sonido original – Psicólogo Alan Guarneros – Psicólogo Alan Guarneros

Alinearte no significa que todo esté resuelto. Significa que te permites sentir lo que sientes, pensar con honestidad desde ahí, y actuar en consecuencia — aunque dé miedo, aunque sea imperfecto, aunque nadie más lo entienda todavía.

Eso es amor propio. No la versión ruidosa que se vende en redes. La versión quieta que se construye en el silencio de conocerte de verdad.

Y a veces ese conocimiento necesita un espacio donde puedas explorarlo sin juicio y con acompañamiento.

¿En qué área de tu vida sientes más desalineación ahora mismo? Te leo en los comentarios.

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