¿Por qué hago las cosas que los demás esperan de mí y no las que yo quiero?

¿Por qué siempre espero que alguien me diga que está bien lo que hago?
¿Por qué no me atrevo a tomar mis propias decisiones?

Si alguna vez te has hecho una de estas preguntas, lo que estás a punto de leer tiene algo para ti.

Hace un tiempo llegó a consulta una persona cargando exactamente eso. No lo dijo con esas palabras al principio, pero su cuerpo lo decía antes de que hablara: hombros caídos, voz bajita, mirada hacia abajo. Como pidiendo disculpas por ocupar espacio.

Con el tiempo, en el proceso, apareció algo que lo cambió todo. Y se llama auto-soporte.

¿El Auto-soporte?

El auto-soporte no es independencia fría ni soledad disfrazada de fortaleza. Es algo más honesto que eso. Es la capacidad de sostenerte desde adentro. Pero para entenderlo de verdad, primero hay que entender qué pasa cuando no está.
Hay algo en ti que no aprendiste. Que no construiste. Que no tuviste que ganarte. Está ahí antes de que el mundo te dijera cómo debías ser. Antes de las expectativas, antes de los roles, antes de los miedos. Como el río que no decide fluir, simplemente fluye porque esa es su naturaleza.

En la Gestalt lo llamamos el «YO».
No es una meta a alcanzar ni una versión mejorada de ti mismo. Es lo que queda cuando dejas de añadir capas. La presencia más honesta que tienes. Esa que, cuando te detienes un momento en tu consciencia interna, te dice con claridad: estoy tristeestoy enojado, me siento insuficienteesto no es lo que quiero. No grita. Solo está ahí, esperando que lo escuches.

En tu consciencia media aparecen los pensamientos, las historias que te cuentas sobre lo que sientes. «No puedo decir eso.» «Si hago esto van a pensar mal de mí.» «Mejor me callo.» Es el puente entre lo que eres y lo que muestras, y muchas veces se convierte en un filtro que traduce tus emociones en algo más «aceptable» para el mundo.

Y en tu consciencia externa, hacia afuera, aparece el resultado de todo ese proceso: la búsqueda de aprobación, esperar que alguien valide tu decisión antes de tomarla, actuar diferente según quién esté presente.

Muchos de nosotros crecimos aprendiendo a vivir de afuera hacia adentro. Primero lo que el otro necesita, después, si queda algo, lo que yo siento.

Y el cuerpo lo registra todo. Ese nudo en la garganta cuando tienes algo que decir y no lo dices. La tensión en el pecho cuando actúas diferente a lo que sientes. El cansancio profundo de ser muchas versiones de ti según el contexto.

El auto-soporte nace exactamente ahí: en aprender a hacer el recorrido al revés. De adentro hacia afuera.

Empieza por detenerte y preguntarte ¿qué estoy sintiendo ahora mismo? No lo que deberías sentir. No lo que es razonable sentir. Lo que está ahí, en este momento, en este cuerpo.

Porque el único lugar desde el que puedes conocerte de verdad es el aquí y ahora. No el de ayer, no el de cuando seas mejor versión de ti. Este momento, este cuerpo, esta emoción que está presente ahora.

Desde ahí, y solo desde ahí, puedes reconocer de dónde partes.

La pregunta no es quién quieres llegar a ser. La pregunta es si estás dispuesto a escuchar lo que ya eres.

Y reconocer eso, es el primer paso para dejar de pedir permiso.

@psicologo_alan.guarneros

¿Cuántas veces has rescatado el día de alguien más a costa de arruinar el tuyo? Si tu amabilidad te está dejando con una sensación de vacío y pesadez en el pecho, quizás es momento de mirar qué hay detrás de ese impulso. Déjame saber en los comentarios si te dolió reconocerte aquí. #PsicologiaGestalt #MecanismosDeDefensa #Autosabotaje #LímitesSaludables #DarseCuenta

♬ sonido original – Psicólogo Alan Guarneros – Psicólogo Alan Guarneros

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El auto-soporte no se construye de golpe. Se construye cada vez que te detienes un momento antes de buscar la mirada de alguien más, y te preguntas primero qué es lo que tú sientes.

Cada vez que escuchas esa vibración interna antes de dejar que el ruido de afuera decida por ti.

Cada vez que eliges partir desde donde estás, no desde donde crees que deberías estar.

Si algo de lo que leíste hoy resonó en ti, quizás vale la pena seguir explorando. A veces ese camino de vuelta hacia uno mismo se recorre mejor acompañado.

Cuéntame en los comentarios:
¿En qué área de tu vida sientes que más buscas permiso para ser tú?

Me encanta leerlos.

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